lunes, 23 de abril de 2018

Poema del día: "Querido Jessore Road", de Subroto Sarkar (India, 1956)

Si he hecho algo incorrecto, el idioma bengalí aguanta.

La voz zigzag del hombre solitario no quedará, el hierro
se ha vuelto un árbol dentro de mi ser
                                        y lleva arena debajo de sus ojos.
Cualquier persona puede ser compleja, hasta pueden cambiar
las raíces de sus gustos por las turbulencias y las crisis,
esto no lo había imaginado antes de conocer a unos individuos.
¿Dónde está el agujero? veo sorprendentemente
cómo cae la fuente bella de la mentira en la vida.

Dentro hay agua fea, la cavidad, el resorte oxidado de la culpa,
                   sin embargo, no hay que odiar nada porque desde allí
traigo la comida. La flor que justo ahora se abrió y come la luz desde la corte
lunar, al menos, uno de sus pétalos
     fue construido como un hombre fracasado desde la oscuridad.

Anoten en cualquier lengua.
Para proteger la belleza caerán flores de buteas sobre el
                                           querido Jessore Road,
solo en agradecimiento
llamo a un planeta Debdaru Colony *.

Si un libro descompuesto por los insectos es un símbolo de la sexualidad
nadie puede escapar al animal vengativo que se llama televisor.

La gente brinda con alcohol hablando de mis pecados
puedo regalar un trozo de tierra sólo con una condición:
aguantaré el exilio con rostro duro si han
visto el dolor de un solo libro.
No pediré nunca que lean bajo la luz eléctrica
he dejado unos seres vivos en estas páginas en bengalí.

* Debdaru Colony es el título del primer libro de poemas del poeta. En bengalí colony tiene un significado después de la partición del país: donde viven los refugiados.

Subroto Sarkar, incluido en La pared de agua. Antología de poesía bengalí contemporánea  (Olifante Ediciones de poesía, Zaragoza, 2011, ed. y trad. de Subhro Bandopadhyay).

domingo, 22 de abril de 2018

Poema del día: "Library", de Luis Suardíaz (Cuba, 1936-2005)

La referencista abre sus ojos color de uva
para informar que nada sabe de los papeles
de recienvenido. A sus espaldas se levantan
las gavetillas de tarjetas, las perfectísimas
codificaciones. Y el sol copia los altos vitrales
en las mejillas de las dactilógrafas. Los archiveros
bajan a las bóvedas, con pies de plomo, pesquisando
en periódicos de un año antes. Un extranjero hace mutis.

Sobre la mesa de cristal yace vencido Alejandro
de Macedonia, en su ataúd de ocho y media por once.

Quiénes serán las adolescentes que ronronean
al final del pasillo, la señora que lee, el joven que pasa
sobre la filosofía del arte, la señora que fuma de pie,
el profesor que descuida sus libros de álgebra.
El sol incendia las columnas de mármol.

Una niña, suave como la miel de campanillas,
se inclina ante el santuario. Pregunta por Boscán,
por Garcilaso y la égloga primera. Y gravemente
se pone a transcribir los versos, cuajados de erratas,
en su cuaderno azul.

Luis Suardíaz, incluido en Nueva poesía cubana (Ediciones Península, Barcelona, 1970, ed. de José Agustín Goytisolo).

Otros poemas de Luis Suardíaz
En voz muy baja

sábado, 21 de abril de 2018

Poema del día: "Fosa desnuda", de Javier Bello (Chile, 1972)

Según la bipolaridad del gesto dos manos juntas provienen del mismo árbol hermético. El rostro debe ir cualquiera de estos días a la academia donde aprenden a cantar las estatuas. La línea de producción de ruido donde la hija eyacula en la escafandra su gota de música, su dosis blindada en el párpado. Sin avisarle a la madre salvaje fui a contemplar las señales al cuenco que equivoca a la muerte. Dije, he aquí la lluvia sin duelo que gira como un disco caliente sobre la tierra. He aquí, pausado animal sin orillas, el vidrio que le da de comer a la sombra. La bestia rumia la pezuña que no sueña y habla despacio a las cejas tras la cabeza en blanco. Una mano vale más que una carta con la letra apretada, un puñado de relincho a la espera. Por eso no escribo la matanza entre los sustantivos ni me infiltro como el verbo en el prepucio de la abstinencia. Mejor conocer la glándula en su celda que la evaporación del silbido en el pecho instantáneo. La imagen que se desdobla hace hora ante el espejo de mano de la eternidad mientras los trenes se arrastran como carnadas. Prefiero no decir que alguien con muy buenos ojos olisqueaba debajo de las sábanas. Las manchas se han oscurecido después del tiempo muerto. Las llagas, sin embargo, puro terciopelo y epifanía sorda. Cazar al proscrito en las venas no es lo mismo que estrangular las llaves cuando cierran la puerta. Según los maestros albinos la unidad no puede ser dada de baja antes que aparezca un señuelo. Según la cabeza que rueda en la playa la sed de absoluto tropieza con un pensamiento anhelante, cojea hasta el abismo después de la traición como un barco olvidado por su propio peso. Los antiguos muertos, los bellos suicidas y los que no han llegado todavía a la esfera, presentan una imagen fantástica. Las puertas se abren y detrás del tubérculo las voces saludan a todos con confianza, como si hubieran asistido a mi nacimiento. Me quedo con el resplandor lleno de dudosas lenguas, paredes horadadas por las que asoman los que nacen y esperan. Antes que se despierten prefiero que hablen, antes que hablen prefiero que se incendien. Claramente no soy la buhardilla de barro que atraviesa el último pie del paraíso. No soy el que dice estas cosas acodado en los altísimos balcones. Hablo de una época en que usaba los mismos procedimientos de la noche, una edad que nunca aparece entre las cartas incógnitas. Crucé la aduana de espaldas, como si no me vieran. Andaba de paso, sin oídos, en el país poblado con fosas desnudas. Tenía en el alma una tortuga y un cazador de profecías mulatas, un museo sin gusto y una belleza sin coartada. Las palabras giraban en mí como si fueran escritas por última vez. Les duele la boca reflejada a los pregoneros de la duplicidad y la horca. Les duelen los caminos que se bifurcan y los paisajes que se descomponen a través del prisma negro. La cabeza en blanco acepta coronas de especie ninguna, otra viña para la desgracia.

Javier Bello en Los grandes relatos (2015), incluido en Nayagua. Revista de poesía (nº 22, julio de 2015,  Fundación Centro de Poesía José Hierro, Getafe).

Otros poemas de Javier Bello
Gancho en el espejoLa jaula de la verdad

viernes, 20 de abril de 2018

Poema del día: "-Yo- Margarita...", de Åsa Maria Kraft (Suecia, 1965)

-Yo-                              Margarita
Entre los labios
Las escamas me rasguñan
La piel     De los huecos brota el líquido
La piel resplandece       Blanca sobre el líquido
blanco         Todo es leche en las vírgenes
El pelo          claro florece
De los huecos     mana algo blanco       Sobre
mi piel      El dragón traga
-Margarita-          Yo
Las paredes se doblan     gruesas
El olor me golpea      crudo

Åsa Maria Kraft en Vírgenes en altísima conversación sacra (2003), incluido en Mujeres en el Norte. Trece poetas suecas  (Devenir, Madrid, 2011, selec. y trad. de René Vázquez Díaz).

jueves, 19 de abril de 2018

Poema del día: "Las plumas que cubren las alas del ánsar...", anónimo (Japón, siglo VIII)

Las plumas que cubren las alas del ánsar
que sobrevuela,
¿dónde se mojaron de gotas de escarcha?

Anónimo, incluido en Manioshu. Colección para diez mil generaciones (Ediciones Hiperión, Madrid, 1980, ed. y trad. de Antonio Cabezas García).

miércoles, 18 de abril de 2018

Poema del día: "Poema barbudo", de Svetoslava Koynova (Bulgaria, 1986)

Me dejaré la barba larga
(porque soy suficientemente emancipada como para que no me importe)
que llegue
de

a
ti
Así cavaremos un canal secreto
(parecido al de Suez)
que viajará a través de tres mares
atravesará los peces salados de Salónica
y los mejillones sin carne de Sicilia
hasta los seres amarillos de los mares de Mallorca
y ahí, en medio de varias épocas gordas
se encontrarán nuestras barbas emancipadas
y después de ellas nos encontraremos nosotros
para comer helado de higos
y nuestra piel, bronceada por soles y mares,
se pelará por partes iguales
como lagarto que está evolucionando
y nuestros cuerpos se convertirán en mapas cosidos
sobre los cuales dibujamos puntos cardinales
sobre los cuales crecerán nuestras barbas emancipadas.

Svetoslava Koynova, incluido en Jamás olvidados. Muestra de poesía búlgara reciente (Vallejo & Co., Internet, 2017, selec. de Mario Pera, trad. de Maya Daskalova-Dimitrova).

martes, 17 de abril de 2018

Poema del día: "Los libros son de naturaleza mineral...", de Júlia de Carvalho Hansen (Brasil, 1984)

Los libros son de naturaleza mineral.
Algunos se beben otros proliferan
como agua. Otros piedra, no fruta,
roca de donde brota tu piel.
Arriba pasa una hormiga.
Hay hierbas vibrando
viento y sol con sombra
el musgo crece, una mosca
entra en tu boca y tu escupiendo
caes en el agua que alguien
en una ciudad lejana
distante, quién sabe
sin amargura
vira la página,
bebe.

Júlia de Carvalho Hansen, incluido en Inventar la felicidad. Muestra de poesía brasileña reciente  (Vallejo & Co. Internet, 2016, selec. de Fabricio Marques y Tarso de Melo, trad. de Rafaela Scardino y Sebastián Huber).