jueves, 17 de agosto de 2017

Poema del día: "Este himno es para la vieja puta del Norte", de Arunesh Ghosh (Bangladés, 1941-2011)

Tienes casi la misma edad de la ciudad
cuelga la carne pálida desde el hueso amarillo-blanco, tus últimas amarras...
ellas te han abrazado como la cascara del ajo,
tu corriente violeta y azul de la sangre, muy antigua
                                    de muchos días antes,
para ti es este mi himno
para ti este mi aliento dentro de la podredumbre de la ciudad,
el aire inmaduro y verde de la primera ciudad
y el viento ondulante, curvado, dentro del bosque,
hoy te sientas dentro de tu bruma
sentada con una manta blanca encima,
la mata de pelo triste más blanda que el algodón,
la cabeza está inclinada un poquito a la derecha
asoman tus ojos pequeños y pálidos
desde la piel arrugada,
ves en la luz de la mañana el bostezo rojizo
de las putas,
vienen y van los culos mal nutridos de los niños bastardos,
dos pies hacen torbellinos dentro de la falda,
miras todas estas cosas por la mañana

viene un cuervo desde la cima grande de la ciudad
viene hacia el burdel, a tu tejado,
tu gemela, la ciudad, te mandó otro pájaro negro y gris
antes de tu muerte o quizá dentro de tu pelo blanco la ciudad
hunde su divina mano más íntimamente...
Así sonríes un poco con tu larga encía sin límite, sin sonido,
una gata viene y se acuesta a tu lado,
así estiras las piernas bajo la rodilla artrítica del sol húmedo
que se revela redondo y dorado como una moneda,
la luz dentro de la memoria y el olvido de tus muslos y senos,
la luz y el viento pasan por tu cuerpo,
el viento juega, gira dentro de un puño lleno de blancura
juega y juega provocando escalofríos,
la luz solar dispersa, extiende e inclina
sobre tu sexo monte pequeño y peludo...

Arunesh Ghosh, incluido en La pared de agua. Antología de poesía bengalí contemporánea  (Olifante Ediciones de poesía, Zaragoza, 2011, ed. y trad. de Subhro Bandopadhyay).

miércoles, 16 de agosto de 2017

Poema del día: "Poema VI", de Lawrence Ferlinghetti (Estados Unidos, 1919)

Estaban montando la estatua
              de San Francisco
delante de la iglesia
              de San Francisco
    en la ciudad de San Francisco
en una pequeña calle lateral
                               a la Avenida
                                       donde los pájaros no cantan
              y el sol llegaba a tiempo
                            como es usual en él
    y empezaba a brillar
                    sobre la estatua de San Francisco
            donde los pájaros no cantan
      y un montón de italianos viejos
                              estaban parados alrededor
        en la pequeña calle lateral
            a la Avenida
        observando a los astutos obreros
            que izaban la estatua
    con una cadena y con una grúa
           y otros implementos
                   y un montón de periodistas jóvenes
                                          en trajes desabotonados
           tomaban las palabras
                                    de un cura joven
              que apuntalaba la estatua
                         con todos sus argumentos
    Y mientras tanto
            mientras ningún pájaro cantaba
                           ninguna Pasión de San Francisco
y mientras los mirones continuaban mirando
                       a San Francisco
con los brazos abiertos
                       a los pájaros que no estaban allí
una muy alta y realmente puramente desnuda
                                                    virgen joven
                 con muy largos y muy lacios
                                             cabellos pajizos
       y vistiendo solamente un nido de pájaros
                      en un lugar muy existencial
                                paseaba a través de la multitud
                                             mientras tanto
      y subía y bajaba los escalones
               enfrente a San Francisco
sus ojos bajos mientras tanto
                     cantando para ella

Lawrence Ferlinghetti, incluido en Nueva poesía USA. de Ezra Pound a Bob Dylan (Ediciones de la flor, Buenos Aires, 1970, selec. y trad. de Marcelo Covián).

Otros poemas de Lawrence Ferlinghetti
Poema (IV)

martes, 15 de agosto de 2017

Poema del día: "Está la tarde, nunca...", de Pedro de Oraá (Cuba, 1931)

La inmovible abertura del contiguo verde parque
siempre contiguo a la devoción de mi pie y mi paseo,
claro azul, tornadizo en la tinta nocturna,
amarillo y ferviente cuando la excelsa lámpara,
allí amplío mi pecho y mi camisa, pálidos
canceles de tanta comitiva vaporosa, de tanto sustituido crimen,
allí olvido los números al fracaso, al tedio,
a la fama en bruces del césped, y el arbusto me musita al rostro,

y desvelantes súbitos, del regalado viento en habla,
asisten a mi rostro, propalan el tamaño de su dicha,
el riego, la justicia de las hojas al aroma favorable, único,
mis dedicaciones ávidas al paraje rotundo.

Pedro de Oraá, incluido en Nueva poesía cubana (Ediciones Península, Barcelona, 1970, ed. de José Agustín Goytisolo).

lunes, 14 de agosto de 2017

Poema del día: "Letra pequeña", de Carmen Camacho (España, 1976)

Hay daños que no cubre el seguro
combinado del hogar, lo sé.
Las llamadas perdidas, por ejemplo,
las cartas rotas, la soga de seda,
la noche que hay detrás de los espejos,
esta plaga de cristales en el pecho.
La ablación de mi sed.

Así contraje la enfermedad de los jabones.

Por eso le quise, con todo el hastío.
Contra la vida en vilo
fui hueco en su hueco, frío en la guantera,
materia inmóvil.
Dejé crecer las paredes de esta casa
conmigo dentro.

Pasaron siglos, siglos de reloj.

No abundaré en detalles, señorita.
Sólo diré que he arrancado la puerta de cuajo,
que he tenido la misericordia
de tirar al barro
el azúcar glasé,
que ahora me entra luz en la despensa.
Ya sé, tampoco contempla la póliza
el amor a terceros, el temporal de sol,
el tumulto en las calles ni el motín de la hormiga.

Pero este es un caso de delicadeza mayor.

Y yo sólo llamaba para decirle, amiga,
que me acabo de conceder
a todo riesgo
la incertidumbre de vivir
abierta de par en par.

Carmen Camacho, incluido en Nayagua. Revista de poesía (nº 22, julio de 2015,  Fundación Centro de Poesía José Hierro, Getafe).

domingo, 13 de agosto de 2017

Poema del día: "La sonata de los espectros", de Eva Runefelt (Suecia, 1953)

Hipócritamente blancos, vagamente lilas
los pétalos un poco hinchados
el mal aliento de los chismes
Aquí parece que hay quietud, pero es un punto
neurálgico calcificado
una costra en la boca
Aquí no hay nadie

Sólo tiempo desangrado
como una máscara para
las caras que pasan de largo

Se oye:
¡Él no es el que parece ser!

Alguien responde:
¿Y quién lo es en realidad?

Reducido a un torpe pie
el pasado arrastra los pasos
retorcido como
la juventud de la señora Mumien

Se oye:
¡Tú tampoco eres el que pareces ser!
- Tú eres un ladrón de seres humanos, tú me has robado a mí.

Entonces yo respondo:

La muerte del jacinto es ser tragada
ser comida secamente trozo a trozo
noche y día
Claro que fingimos, rayanos en la traición
La mentira, aunque esté en el dulce
entumecimiento de la flor, la mentira
aún nos hace creer que perduramos

Eva Runefelt en I ett förskingrat nu (2007), incluido en Mujeres en el Norte. Trece poetas suecas  (Devenir, Madrid, 2011, selec. y trad. de René Vázquez Díaz).

Otros poemas de Eva Runefelt
Camino del colegioEl hombre que se aleja cada vez más cercaEn casa

sábado, 12 de agosto de 2017

Poema del día: "Lo que es infinito como sol y luna...", de Junnin Tennō (Japón, 733-765)

Lo que es infinito como sol y luna
resplandecientes en cielos y tierra,
¿va a sentir angustias?

Junnin Tennō, incluido en Manioshu. Colección para diez mil generaciones (Ediciones Hiperión, Madrid, 1980, ed. y trad. de Antonio Cabezas García).

viernes, 11 de agosto de 2017

Poema del día: "Así o así", de Karl Lappe (Alemania, 1773-1843)

¡Norte o sur! ¡Si sólo en el cálido corazón,
un santuario de la belleza y de las musas,
florece un edén rico en dioses!
Sólo la pobreza espiritual puede matar el invierno:
fuerza vuela a fuerza y brillo a brillo del norte.
¡Norte o sur! ¡Si sólo arde el alma!

¡Ciudad o campo! Que los espacios no sean demasiado pequeños,
un poco de cielo, algo verde de los árboles
para dar sombra ante las quemaduras del sol.
No está unida la felicidad al "dónde";
¿quién ha encontrado la dicha fuera de sí?
¡Ciudad o campo! ¡El mundo exterior es indiferente!

¡Pobre o rico! Sea melocotón o ciruela,
recolectamos desigualmente de los árboles de la vida,
tú recoges el tallo, yo sólo la rama.
No por ello pesa menos mi ligera comida;
el deseo del placer determina el valor de las cosas.
¡Pobre o rico! ¡Los felices son ricos!

¡Pálido o enrojecido! Sólo sobre las mejillas pálidas
hay nostalgia y amor, enfado y miedo,
sentimiento y consuelo para penurias ajenas.
El espíritu no brilla con la oleada de sangre,
otro espejo arde en la claridad solar.
¡Pálido o enrojecido! ¡Que el ojo no muera!

¡Joven o viejo! ¿Qué nos importan los años?
El espíritu está fresco, pero picaros son los cabellos;
también a mí se me encanece el cabello demasiado pronto.
Pero daos prisa, rizos, para teñiros brillantemente,
no es una pena adquirir la plata.
¡Joven o viejo! ¡Pero frío únicamente en la sepultura!

¡Sueño o muerte! ¡Bienvenidos, hermanos gemelos!
El día acaba, vosotros bajáis las pestañas.
Los sueños son la dicha y la penuria de la Tierra.
¡Demasiado corto el día! ¡demasiado rauda se va la vida!
¿Por qué tan bella y sin embargo se desvanece tan rápido?
¡Sueño o muerte! ¡Claro brilla el amanecer!

Karl Lappe, incluido en El Lied clásico. Haydn, Mozart y Beethoven (Ediciones Hiperión, Madrid, 2003, selec. y trad. de Judit G. Viloria).